Si ha salido vivo de 2016, considérese un afortunado. Deje de luchar por un momento por no atragantarse mientras Anne Igartiburu explica como un papagayo y año tras año la complicada y desconocida mecánica de las campanadas en Puerta del Sol y eche la vista atrás. Como si estuviera agonizando y su vida pasara por delante de sus narices, reviva el 2016, vuelva a recordar los momentos que han marcado un año repleto de lutos y de giros inesperados.